* Un añito simplemente de vida, y esa estampa imborrable de niño hermoso. El orgullo de mamá y papá. El delirio de los abuelos. La debilidad del primer sobrino. El triciclo, el chalequito con moñita roja, las llaves al viento, la picardía de una edad a la que no podemos volver. La emoción de recordar esa etapa enborrable de la niñez.